Porque ya que estamos de Erasmus en Alemania, hay que hacer las cosas bien. A lo Erasmus.
Por eso decidimos ir el pasado sábado al Volkfest de Stuttgart; que viene siendo lo mismo que el famoso Oktoberfest de München, pero más pequeño, menos turístico y más auténtico. Increíble.
Stuttgart se encuentra bastante cerca de Karlsruhe, y solo tardamos 50 minutos en el tren, que solo cuesta 6€ si se coge un billete de grupo para 5 personas válido para todo el Baden-Württemberg Bundesland. Una vez allí, se ha de coger un S-bahn hasta Bad Canstatt, la verdad es que no tiene pérdida, solo hace falta seguir la pista a los vestiditos típicos o a las camisas de cuadros.
El festival en sí es enorme, plagado de gente, puestos de comida (wurst y dulces en forma de corazón), atracciones (dos norias) y las famosas Tent, donde se come, se bebe y se canta y baila encima de los bancos. Y la verdad es que las canciones son pegadizas; por supuesto cantamos el Heute ist ein schönes Tag, Ein Prosit, Hey Baby, Country roads, o el temazo de Hey! Das geht ab (wir feiern die ganze Nacht).
Del que existe la versión futbolera: Wir holen die Meisterschaft, o incluso la versión techno. Para los motivados como yo con la música Oktoberfestera, aquí os dejo un link a un post sobre las mejores canciones del Oktoberfest y su historia, y el disco recopilatorio de las mejores canciones, enlace directo aquí.
En Stuttgart estuvimos pasándolo en grande hasta las 12 de la noche, momento en el que nos fuimos de nuevo a la estación para continuar nuestro viaje, dirección... München. La forma barata de viajar es a través de trenes regionales y el billete Schönes Wochenende Ticket, 8€ por persona (5 personas) que nos permitirían ir de Stuttgart a München y volver a Karlsruhe la noche del domingo. El viaje estaba planeado para poder "dormir" en el tren, y en el transbordo en Ulm (2 horas!), para llegar a München a las 7:22 de la mañana; si bien es verdad que yo dormir, lo que se dice dormir, no fui capaz.
Si lo de Stuttgart parecía grande, lo de München es enorme. Recién llegados, allí nos fuimos directos, y a pesar de la hora no eramos los únicos. Si bien en Stuttgart es fácil entrar en una tienda y acoplarte a una mesa con desconocidos, en München la cosa está difícil. A no ser que entres relativamente pronto a una tienda (9 de la mañana), va a ser difícil que entres más allá del mediodía (y eso habiendo guardado cola y luchado con las moles de cemento que son los seguratas).
Dentro de la tienda de Hofbräu München, el espectáculo continuaba. Caras largas y sueño, pero tras el desayuno de los campeones (ver abajo), una buena partida de cartas, por algo estábamos en la mesa de los españoles. La cosa se calentaba con los valientes (y valientas!) que se subían encima de la mesa para ser aclamados mientras se bebían eine Maß (un litro, que por cierto cuesta 10€) del trago. Ganador, a lo largo del día: 6. Por la tarde ya solo recoger y para casa. La verdad que se hizo largo por culpa de una alarma que hizo parar al tren, pero aunque parecía imposible, conseguimos llegar a casa. El lunes evidentemente, día de la unidad alemana, lo pasé durmiendo.
En resumen, y la verdad es que coincidimos bastantes, München está bien, pero lo de Stuttgart es espectacular; habrá que repetir...
Hasta la próxima. Prost!
Vivimos mal jajaja
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